Ni untados ni comprados

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Aerogeneradores de Castellón vistos desde La Iglesuela del Cid
Aerogeneradores de Castellón vistos desde La Iglesuela del Cid
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Fernando Safont Alcón, alcalde de La Iglesuela del Cid y presidente de la Asociación Viento Alto

9 pueblos de la provincia de Teruel, unidos en la asociación Viento Alto (La Iglesuela del Cid, Cantavieja, Mirambel, Bordón, La Cuba, Tronchón, Fortanete, Villarluengo y Puertomingalvo), hemos apostado por la instalación de aerogeneradores en nuestros términos municipales.

Nuestra apuesta nace de la necesidad de buscar alternativas para que nuestros pueblos no se conviertan en un páramo sin habitantes. Estamos muy cerca de ser un desierto humano, paradigma de la España vacía. Necesitamos generar puestos de trabajo y encontrar herramientas que detengan la despoblación secular que padecemos.

En este proyecto nos hemos unido 9 pueblos gobernados por diferentes formaciones políticas pero reunidos por el interés común de nuestro futuro socioeconómico, pero también ambiental, cultural o patrimonial. Hemos impulsado el proyecto con la legitimidad democrática que supone el haber sido votados por nuestros vecinos, por los que aquí viven y por los que aquí pasan las heladas, las nevadas y los largos meses de gélido invierno.

Vemos los aerogeneradores desde nuestras ventanas. Vemos los que están instalados en los pueblos vecinos de Castellón desde hace 15 años. Muchos de nuestros vecinos trabajan en las empresas que prestan el mantenimiento a estos parques eólicos ubicados en Olocau del Rey, La Todolella, Morella, Forcall, Castellfort, Portell de Morella o Vilafranca. Gracias al empleo que han encontrado al otro lado de la frontera provincial se han quedado aquí o han venido a trabajar y han formado familias que hoy dan vida a los colegios.

En el desarrollo del proyecto para que nuestros términos municipales acojan aerogeneradores hemos escuchado voces en contra. No las voces de nuestros vecinos que, mayoritariamente, nos han apoyado y nos siguen apoyando. Así nos lo manifiestan cada día cuando nos los encontramos por la calle.

Las voces en contra proceden de lugares mucho más poblados. Son voces que claman contra los aerogeneradores desde fuera del territorio. Por supuesto pueden expresar su opinión. Tienen el mismo derecho a oponerse desde allí que nosotros desde aquí a querer parques eólicos.

En ocasiones, pocas, la oposición se ha manifestado desde el respeto. Pero, desgraciadamente, esta oposición ha entrado en una escalada inadmisible de descalificaciones, mentiras y groserías.

Los alcaldes y concejales hemos tenido que escuchar que nos hemos vendido, estamos untados, comprados… por la empresa que promueve los aerogeneradores. Pues no, no nos hemos vendido ni nos han untado. No cobramos ni por ser alcaldes ni concejales, nos pagamos la gasolina cuando vamos a Teruel o Zaragoza a defender nuestros legítimos intereses y no nos mueve otro objetivo que el tratar de conseguir lo mejor para nuestros pueblos.

Queremos pueblos con empleo, con actividad económica, con niños y niñas en los colegios, con trabajadores y trabajadoras, con vida en las calles, con servicios para nuestros conciudadanos. Somos conscientes que los aerogeneradores suponen una afección para el paisaje, pero la afección ya la tenemos ahí, a metros de nuestros pueblos y hasta la fecha NADIE de los que ahora nos vilipendian ha dicho nada de los aerogeneradores situados en la provincia de Castellón.

Seguiremos adelante con el convencimiento de que los parques eólicos son una herramienta más para asegurar el futuro de nuestros pueblos, que no la única. Y tras haber aguantado demasiado tiempo el insulto denunciaremos a todos aquellos que nos difaman, nos lapidan y nos vilipendian en las redes sociales desde la mala fe, la falsedad y la mentira.