La trashumancia de vacuno recorre la Ruta del Llosar

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La trashumancia de ganado vacuno ha recorrido estos días la Ruta del Llosar. Los ganados de vacas, conducidos por los pastores y jinetes, han “bajado” desde las montañas de la sierra turolense de Gúdar hasta las tierras del Baix Maestrat y el Montsià.
Realizan un camino de unos cien kilómetros que les lleva desde Fortanete y Cantavieja hasta Ulldecona (Tarragona) atravesando La Iglesuela del Cid, Vilafranca, Ares, Morella, Catí, Xert, Traiguera y San Rafael del Río.
El nombre de la Ruta del Llosar se toma por el ermitorio de Vilafranca. En el recorrido los ganados aprovechan los trazados de las vías pecuarias diseñadas para tal fin. En Vilafranca las rutas están delimitadas por muros de piedra en seco.
La lluvia no ha impedido que el ganado llegase a su destino en 4 etapas. Los ganados de vacas y toros son más rápidos que los de ovejas. Los pastores pasan la noche al raso con los animales y utilizan una mezcla de métodos tradicionales y modernos para controlar a decenas de cabezas. La escena nada tiene que envidiar a las trashumancias que mostraban los westerns.
En todo el recorrido los pastores tan solo disponen de un cercado público para mantener viva la trashumancia. Se trata de un refugio ganadero situado en las proximidades del ermitorio del Llosar, en el término de Vilafranca.
Desde la administración autonómica nunca se ha hecho caso a esta actividad económica. Los pastores trashumantes han reivindicado, en más de una ocasión, acciones claras para mantener las vías pecuarias y construir refugios en los lugares de paso de ganado. Y es que la trashumancia es un ejemplo de la manida “sostenibilidad”. Los pastores prefieren “transportar” sus ganados a pie o a caballo que no cargarlos en camiones para llevarlos desde los pastos de las montañas del Maestrazgo turolense hasta el Baix Maestrat donde pasarán el invierno. Cuando llegue la próxima primavera, entre los meses de mayo y junio, se volverá a repetir la escena. Los ganados regresarán desde las proximidades de la costa hasta las montañas donde comerán los pastos veraniegos.
En el recorrido ganado y pastores pasan de 1800 metros de altura hasta la línea de costa. La trashumancia mediterránea es una de las que se sigue manteniendo viva con viajes de ganado ovino, caprino y vacuno. Las vías pecuarias recorren caminos, calles de pueblos o carreteras que antes de ser asfaltadas ya eran trazados diseñados para el paso de ganado. En la zona de Els Ports y l’Alt Maestrat la acción del hombre no ha destruido estos pasos. En el Baix Maestrat la roturación de campos y la especulación urbanística ha ido estrechando estos caminos, aspecto que también critican los pastores trashumantes. La carretera CV15 en Vilafranca o la N-232 en La Jana son vías pecuarias en las que los ganaderos tienen preferencia de paso sobre los automóviles, algo que no siempre se respeta y entiende por parte de los acelerados conductores.
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