Los territorios del Alt Maestrat Human Land, con localidades como Culla, Benassal, Catí y Ares del Maestrat, son ricos en cultura, patrimonio, historia y, como no, en gastronomía.
Por ello, no hay nada mejor que recorrer la zona con una perspectiva diferente y tomar a los manjares de la comarca como protagonistas. En casi cualquier bar o restaurante aprovechan los productos de temporada para elaborar sus platos. Así, las setas o la trufa negra dan lugar a grandes manjares que hacen las delicias de aquellos que los prueban. Cabe señalar que la trufa es uno de los bienes más preciados de la zona ya que, relacionado con los bosques de encinas y avellanos, crece tanto en invierno como en verano.

En cualquier época del año se pueden degustar platos tan típicos como la Olla del Maestrat, el cordero, el ternasco o el conejo con caracoles. Asimismo, el ‘tombet’ es el guiso de carne por excelencia y puede realizarse con diferentes carnes de caza. Así, no se debe olvidar que desde tiempos inmemoriales esta zona ha estado ligada a la caza, por lo que gran parte de su gastronomía se basa en productos elaborados con conejo, cordero o ave. De esta forma, lo que degustamos en los restaurantes del Alt Maestrat son platos elaborados como toda la vida que han ido pasando de generación a generación y que siguen haciendo disfrutar a todos aquellos que los prueban.

La zona también es bien conocida por sus frutos secos. Los campos de avellanos y almendros son muy extensos y sirven para crear platos tanto salados como dulces. Para todos aquellos un poco golosos en los restaurantes, pero también en las panaderías y pastelerías locales, se pueden adquirir suculentas creaciones con almendra o avellana. Y es que en estos municipios del interior castellonense son muy importantes los hornos locales. En ellos se continúan elaborando como hace siglos pastas y cocas que hacen las delicias de aquellos que las prueban.

Asimismo, son de especial mención los aceites de oliva virgen que se producen en el término de Culla o las mieles de diferentes tipos de flores que los apicultores de la comarca elaboran.

La gastronomía es tan importante en la zona que durante el año se realizan diferentes jornadas en los municipios, tanto a nivel individual como grupal, en las que los comensales pueden disfrutar de menús elaborados especialmente para la ocasión. Así, son de especial mención las jornadas de la Trufa Negra y las de la Avellana. Estas últimas han tenido lugar este mismo mes de octubre en Benassal.

Tradición quesera
En cualquier recorrido por la gastronomía del Alt Maestrat no puede faltar una parada en Catí para probar cualquiera de sus suculentos quesos. Elaborados desde hace siglos de forma tradicional y con decenas de variedades son muy valorados por su gran sabor y textura. Para los más cocinillas, los quesos de Catí son perfectos para cocinar platos salados u hornear postres para chuparse los dedos.

También hay que destacar los quesos de Benassal. Este queso tierno es muy preciado por su calidad, textura y sabor y es casi obligatorio adquirirlo o probarlo cuando se visita el municipio.

Además de los quesos, con la leche de las cabras y ovejas del Alt Maestrat también se elaboran cuajadas al estilo tradicional. Un postre que, en ocasiones, también es acompañado con la miel.

Agua con reconocimiento internacional
Como no podía ser de otra forma, no hay viaje por el Alt Maestrat que se precie sin visitar la Font d’En Segures en Benassal y probar su agua. Agua de Benassal se comercializa a nivel internacional, cuenta con grandes reconocimientos por su sabor y calidad y es ideal para ser tomada por personas con dolencias de riñón. Tal es así, que miles de personas visitan el municipio para probar esas aguas con propiedades curativas que brotan del manantial benasalense.

Asimismo, el manantial del Agua de l’Avellà en Catí también destaca por las propiedades minerales de su agua. Desde hace siglos se habla de la calidad del agua de la Avellà y, por ello, todavía hoy en día se comercializa.