La aurora despertó el domingo a todos los vecinos de La Iglesuela para anunciarles la celebración del Día del Cid. A media mañana la procesión salió desde la Iglesia Parroquial hasta la ermita del Cid. Antes se recitaron las poesías en honor a la Virgen por parte de un grupo de niñas. Las gitanas y pastoras también recitaron las loas a la Virgen antes de bailar al ritmo de la dulzaina y el tambor.

A continuación todos los vecinos salieron en procesión hacia la ermita del Cid. La imagen de la Virgen era portada por dos toros. Mientras, los vecinos, se encargaban de llevar las banderas.

Iglesuela1 Iglesuela2 Iglesuela3 Iglesuela4 Iglesuela5 Iglesuela6 Iglesuela7 Iglesuela8 Iglesuela9 Iglesuela10 Iglesuela11 Iglesuela12 Iglesuela13 Iglesuela14 Iglesuela15 Iglesuela16 Iglesuela17 Iglesuela18 Iglesuela19 Iglesuela20 Iglesuela21 Iglesuela22Cuando llegó la comitiva a la ermita, situada a unos cuatro kilómetros se celebró una misa en la ermita. La Plaza del Cid adquirió un gran colorido durante toda la jornada.

Tras la misa todos se reunieron en torno a la mesa en las diferentes salas de la antigua hospedería o también en el entorno de la ermita y en las propiedades particulares.

Tras la comida sonó de nuevo la dulzaina que, acompañada por el tambor, marcó el paso de las danzas de gitanas y pastoras, que fueron fuertemente aplaudidas por todos los presentes. Las danzas dieron paso a los juegos tradicionales aragoneses, en los que participaron hombres y mujeres. El lanzamiento del garrote o estirar la cuerda fueron algunos de los juegos que se practicaron.

Finalizados los juegos los vecinos emprendieron el regreso hasta el pueblo. Con la noche la procesión llegó a la Iglesuela. Las antorchas iluminaron la procesión en el tramo previo al portal de San Pablo. Vecinos, gitanas y pastoras, autoridades, damas y acompañantes y corporación local desfilaron junto a la imagen de la Virgen. Cerraba la comitiva la Unión Musical de Vilafranca (Castellón).

La procesión recorrió la Calle Mayor y la Calle Raballa hasta llegar a la iglesia donde todos los vecinos entonaron la Salve. Tras el canto la Unión Musical de Vilafranca ofreció un concierto de pasodobles. La traca puso el punto final a la jornada dedicada al Cid.